Cuatro lecciones del caso GOLDMAN SACHS para los inversionistas comunes

WSJ  WSJ Americas Spanish Wednesday, may 5, 2010 THE WALL STREET JOURNAL Por Brett Arends

La disputada inversión en el corazón de las acusaciones de fraude contra Goldman Sachs parece estar muy alejada de las preocupaciones financieras del resto de nosotros. Después de todo, pocos de nosotros lidiamos con las obligaciones de deuda colateralizada, los fondos de cobertura exclusivos o los complejos productos derivados multimillonarios. Sin importar esto, si usted es un inversionista pequeño en vez de un gerente de fondos de cobertura, aún vale la pena el prestar atención al caso del fondo Abacus. ¿Por qué? Debido a que es un recordatorio de que para muchas grandes instituciones en Wall Street y en general para muchos grandes bancos en todo el mundo, simplemente somos clientes a los que se les vende un producto. El caso también en un gran ejemplo de cómo no invertir. Se puede llegar muy lejos en la vida con tan sólo observar el comportamiento de los inversionistas poderosos y acaudalados de Abacus y luego hacer lo contrario. Nunca asuma que mucho dinero es sinónimo de inversiones inteligentes.

Así que, ¿Cuáles son las lecciones?

1 Nunca ponga demasiada fe en un banco. Goldman niega haber defraudado a sus clientes, pero más allá del aspecto legal, nadie va a asegurar que se comportó de buena manera. El banco trabajó de cerca con el magnate de fondos de cobertura John Paulson para construir una apuesta para tontos sobre los bonos basados en hipotecas de alto riesgo o subprime contra los que Paulson podría apostar. Luego salió en busca de tontos… digo, clientes… para que tomaran el otro lado de la apuesta. Según la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, no le dijo a esos clientes que Paulson había ayudado a construir ese portafolio. Estos inversionistas terminaron perdiendo más de US$1.000 millones. No quiero sobre romantizar el pasado. Los bancos de Wall Street siempre han sido negocios que buscan ganancias. Pero antes eran, al menos, sociedades. Eso significaba que los dueños tenían algún interés en la reputación a largo plazo de sus firmas y por lo tanto en tratar a sus clientes decentemente. Hoy quizás debería verlos de la misma forma en la que ve a alguien que le vende un auto usado. (De hecho, eso podría ser injusto con los vendedores de autos usados). Los típicos banqueros de Wall Street tienen tres prioridades: sus bonificaciones de fin de año, las bonificaciones de sus jefes y sus accionistas. Los clientes, como usted y yo, quedamos en un distante cuarto lugar. Es un error olvidar eso.

2 Píenselo dos veces antes de comprar cualquier producto financiero complicado. Aún me deja perplejo el que los inversionistas estén tan dispuestos a comprar complejos productos "sintéticos" que los bancos han preparado en "el cuarto de atrás". Estos usualmente son un mal negocio (para los clientes, no para los banqueros). Esto se debe a que, incluso cuando no se arman como una apuesta para tontos, a menudo se crean para llenarlo a usted de altos honorarios. Alguien que conozco, que solía trabajar en Wall Street hace cerca de 10 años siempre elige la hipoteca más simple posible. ¿Por qué? "Yo solía sentarme en el cuarto donde diseñábamos las hipotecas complicadas para así poder cobrar cargos más altos".

3 Sea cauto de invertir en algo que no entiende. En el mundo de la inversión, la forma más sencilla de acabar viéndose como un estúpido es tratar de hacer algo muy astuto. ¿Qué estaban pensando los clientes de Goldman? Ok, no sabían que Paulson había ayudado a construir el paquete Abacus 2007-AC1. Pero parece bastante claro que no entendían mucho de qué se trataba el producto. Y sin embargo invirtieron más de US$1.000 millones en él. Sin importar lo que logre la SEC, a largo plazo tiene pocas posibilidades de prevenir el inevitable divorcio entre un tonto y su dinero. Cuando se trata de inversiones, la humildad y el sentido común logran maravillas. A los inversionistas en Abacus 2007-AC1 les habría ido mucho mejor invirtiendo en algunas aburridas acciones industriales con dividendos y con modelos de negocios que involucren vender cosas como hamburguesas o shampoo.

4 Y cuando tenga dudas... El producto de la discordia para Goldman fue promocionado fuertemente por su corredor Fabrice Tourre, quien se encuentra en el centro del escándalo. Peor, hay una simple pregunta que los clientes podrían haberle hecho, que les habría ahorrado muchas preocupaciones y cerca de US$1.000 millones: "¿Cuánto de su propio dinero está poniendo en esto?" Cuando todo lo demás falla, no es la peor pregunta que le puede hacer a su corredor. Su reacción le dirá lo que necesita saber. WSJ


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